Messi, así no

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Quiero pensar que entre la lista de asesores que tienen en nómina tanto Bartomeu como Messi, debe haber uno, o más de uno, especializado en estrategia de comunicación. Lo planteo como suposición, ya que no tengo el gusto de conocer a ninguno ni de un bando ni del otro. Y digo bando ya que el asunto tiene pinta de acabar muy mal o, como mínimo, de no tener el final que la historia azulgrana le debería tener reservada a un jugador como Leo, que tanta felicidad, alegría y emoción ha dado a los culés de todo el mundo.

Que el presidente ha sido torpe, a estas alturas, nadie lo duda. Que Messi es el Dios Diez del fútbol, ​​tampoco. Ahora bien, a esta tragicomedia le quedan, desgraciadamente, muchos capítulos y giros de guión con, probablemente, la aparición de protagonistas inesperados. Tan enredado lo veo, a medida que pasan las horas, que los roles de malo-malo y bueno-bueno, igual podrían acabar desdibujándose y confundiéndose.

Pero el motivo de este post no es hablar de fútbol. Quienes me conocen saben que no tengo ni idea. Y a estas alturas jamás la tendré. Pero sí que me apasiona el Barça como fenómeno global, los valores que representa y como estos han sido una palanca extraordinaria para impulsar mundialmente las marcas Barcelona, ​​Catalunya y también España.

Retomando el hilo de lo que comentaba al principio, tengo serias dudas de que los bandos ya enfrentados se hayan dejado asesorar por expertos en comunicación. Quizá es que no tienen, quizás están demasiado alineados-cegados con sus jefes o bien estos últimos no los tienen en cuenta. Sea como sea, los movimientos tácticos, sobre todo, desde los ocho goles son, como mínimo, cuestionables.

Esto del burofax, viene del estómago, no de la cabeza y nada del corazón. La afición no se lo merece. Y cuando escribo estas líneas pongo muchas caras a esta afición. Gente que con las dos grandes crisis económicas que arrastramos desde 2008 se han privado de muchas cosas, pero no del carné, la camiseta de la temporada ni de la cuota mensual de la plataforma de televisión. Gente para quien ver ganar a su Barça con el Mágico 10 ha sido un bálsamo para seguir adelante.

No haber presentado la dimisión, por mucho que sus “fans camuflados” la consideren como el particular apocalipsis azulgrana si se produjera ahora, es indefendible. Bartomeu pasará a la historia como el peor presidente del FC Barcelona, ​​justamente por la marcha de Leo. Pero también por su resiliencia malentendida y siempre mal comunicada.

En fin, me duele que una carrera deportiva en el Barça tan bien trabajada, con un protagonista modélico a nivel personal y profesional se pueda estropear de esta manera. Probablemente tener como jefe a Bartomeu no debe ser fácil.

Como también me duele que estos últimos seis años y medio se hayan hecho cuesta arriba y desde los cabezas pensantes del Club se haya optado más por vivir de la inercia, cuando no de derribar legados. Es hora de dimitir presidente, sobre todo, por el bien del Club.

Confío en que todavía se esté a tiempo de poder cerrar este capítulo de la mejor manera posible. El primer paso sería dejarse asesorar por los respectivos equipos de profesionales de la comunicación. Y desde ya empezar a comunicar y comunicar bien, con todo lo que supone de asumir responsabilidades, enterrar reproches y poner las bases de la recuperación. Si no esto va camino de convertirse en un lodazal. No me gustaría nada.

 

Jordi Salvadó

Socio Director de Folch Time SL

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